Día 1 en el piso. Estas fregando los platos, son las 13.40, se te resbala uno y produce un sonoro golpe en el fregadero, el cual transmite dicho golpe al mueble de la cocina, y de ahí al suelo. Acto seguido, sientes bajo tus pies como tu vecino está pegando golpes en tu techo insistentemente.
Hay que convivir con los vecinos. Eso es algo inevitable, y asumido. Pero hay vecinos y “vecinos”. De momento, tenemos semi-identificados dos.
Por el lado de la habitación de CerradaNote, contamos con una vecina que, a juzgar por el sonido escuchado anoche, se lo pasa muy bien. De esta no tenemos queja (A menos que CerradaNote no consiga dormir por la “alegría” de dicha vecina” xD).
Por el lado de abajo, tenemos a nuestro querido vecino del quinto. El propietario de nuestro piso ya nos puso sobre aviso que era muy peculiar en cuanto a los ruidos. Lo asumimos como algo normal.
Lo que no es normal es que por dar un golpe fregando al resbalarse un plato, el vecino comience a dar golpes en su techo, a las dos de la tarde. Pero suma y sigue.
Visto el percal, hemos tratado de ser lo más respetuosos posibles. Evitar arrastre de objetos, cuando se juega al Guitar Hero, se pone una toalla bastante gruesa debajo de la batería y el pedal del aparato, para que el golpe de la pisada quede amortiguado. Y una vez pasadas la medianoche, el nivel de ruido en la casa tiene a cero, siempre, no solo por respeto, sino porque nosotros mismos tenemos que descansar.
Pues bien, ni por esas. A la mas mínima, este alegre señor comienza a pegar golpes sin ton ni son en su techo, que a la vez es nuestro suelo, da igual que hora sea.
Nos gustaría saber como soporta al bar de abajo, que ese si que mete ruido.